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17
Feb

 

Cuidar al Cuidador

Cuando alguien pasa mucho tiempo cuidando a una persona dependiente (física o psíquica), el desgaste personal es intenso, tanto  físico por el esfuerzo, como psíquico por encontrar a veces escasa compensación al trabajo realizado, porque a pesar de todo el esfuerzo empleado en mantenerla, la persona cuidada se deteriora cada vez más

El Cuidador necesita apoyo de su entorno, pero también ha de saber cuidar de sí mismo.

Éstos son una serie de consejos útiles:

Prémiate por todas las cosas que haces bien a diario.imagescu

Descanso diario suficiente.

Comunícate con la persona a la que cuidas, todo lo que sea posible.

No te aísles. Dedica un tiempo semanal a actividades de ocio.

A lo largo del día haz alguna pausa para darte un respiro.

No pretendas hacerlo todo siempre. El tiempo es limitado y las obligaciones también tienen que serlo.

Mira el lado bueno de las cosas.

Cultiva el buen humor y no te culpabilices por sentirte bien.

Aprende a decir “no”. A veces hay que decirlo.

No tienes que saber ni poder hacer todo.

Pide ayuda cuando la necesites.

Consulta a un fisioterapeuta para aprender a moverte, llevar cargas y evitar problemas lumbares y de espalda.

Pide ayuda para cargar con la persona dependiente, entre  dos se hace mejor.

Utiliza todos los recursos necesarios que estén a tu alcance (grúas, articulación de camas, asientos de ducha, etc.).

Cuidar la espalda. No debes doblarla al coger peso.

Para levantar a una persona tienes que acercarla todo lo posible a tu cuerpo, muévete en bloque y reparte el peso de forma homogénea.

Para trasladarla, camina separando los pies, esto te ayuda a mantener el equilibrio.

Realiza estas actividades en un espacio sin obstáculos.

Comprueba que sillas y camillas están frenadas.

Evitar cargar pesos a niveles más altos de la cintura.

Comunícate, si es posible, con la persona atendida para que colabore en los movimientos a realizar.

Evita permanecer en la misma postura durante mucho tiempo.

Cuando quieras descansar sentado, hay que mantener la pelvis hacia atrás, la espalda apoyada en el respaldo, las rodillas a una altura un poco superior a la de las caderas y los pies apoyados en el suelo.

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