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22
Jul

 

Aparato Genital Femenino.  Sexualidad Femenina

Punto G o punto de Grafenferg

El descubrimiento del Punto G se debe al alemán Ernest Grafenberg, que lo encontró a mediados del siglo XX, al hacer estudios sobre estimulación uretral. Quedó olvidado hasta que llegó la noticia de su existencia a la cultura popular en el año 1982.

Inmediatamente recibió la crítica negativa de los más prestigiosos ginecólogos del momento, porque solo se encuentra durante  la excitación.granpaginabacante01 Posteriormente se acepta la existencia de tal punto de estimulación sexual

Los medios de divulgación lo han popularizado, pero el “culto” al Punto G se llega a convertir en un arma de doble filo:

Mujeres que no lo encuentran y hacen de su vida sexual en una angustiosa continua búsqueda, con lo que disminuyen las posibilidades de disfrute sexual.

Y mujeres que se han sometido a un procedimiento de cirugía plástica llamado “ampliación del Punto G”,  para aumentar su sensibilidad, aunque los resultados parece que no están debidamente contrastados.

Desde hace años se conoce que el Punto “G”  es una pequeña zona que las mujeres tienen detrás del pubis.

Se trata de un área erógena y eréctil, situada en la parte anterior de la vagina, a unos 3-4 cm de la apertura de ésta.

Aumenta de tamaño con la excitación y presionándolo puede provocar placer.

Ha continuado la polémica sobre si existe o no. Está demostrado que existe pero hay mujeres que no consiguen  localizárselo y por otra parte no todas obtienen el mismo placer con la estimulación de esa zona erógena al igual que no todas obtienen el mismo placer al estimular el clítoris.

Como ya se ha dicho, hay mujeres que jamás lo encuentran y no por ello dejan de disfrutar de una vida sexual muy placentera.

Hay mujeres a las que les basta la estimulación de este punto para alcanzar el orgasmo, pero lo habitual es tener que combinarlo con la estimulación del clítoris y de otras zonas erógenas.

Muchas mujeres al ser estimuladas en esa zona sienten necesidad de orinar, con lo que contraen la musculatura vaginal y frenan la estimulación. Esta respuesta refleja aumenta la dificultad de encontrarlo e incluso ellas mismas, por ese estímulo, pueden frenar su orgasmo.

 

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