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05
Mar

Hipertensión Pulmonar

Causas de la Hipertensión Pulmonar

La Hipertensión Pulmonar puede ser debida a numerosas causas tales como:

-Enfermedades autoinmunes que dañan los pulmones, como pueden ser la artritis reumatoidea, la esclerodermia o el Lupus Eritematoso Sistémico.

-Algunas Anomalías congénitas que afectan al corazón.

-La causa también puede ser un Embolismo pulmonar.bab

-Por lesiones congénitas del corazón que produzcan una Insuficiencia cardiaca también congénita.

-Enfermedades que alteren alguna de las valvulares del corazón.

-Los enfermos que padecen Infección por VIH sufren mayor riesgo de padecer Hipertensión Pulmonar.

-También pueden ser causa de Hipertensión Pulmonar enfermedades pulmonares tales como:

Enfisemas o exceso de aire en los pulmones por agrandamiento excesivo de los espacios alveolares.

Tumores o cánceres de pulmón de cualquier origen y localización.

EPOC o enfermedad pulmonar obstructiva crónica.

Fibrosis pulmonar.

-El conocido como Síndrome de Apnea obstructiva del sueño.

-Si existen bajos niveles de Oxígeno en la sangre, de forma mantenida durante bastante tiempo.

-Ciertos fármacos utilizados para adelgazar.

Síntomas de Hipertensión Pulmonar.

Los pacientes pueden desarrollar:

-Disnea o dificultad para respirar variable según la fase de la enfermedad en que se encuentra el paciente.

-Dolor torácico porque el flujo o riego coronario reducido está reducido con lo que se va a producir una isquemia del ventrículo derecho.

-Síncope. Es frecuente y relacionado con el esfuerzo.

-Insuficiencia cardiaca derecha con los síntomas correspondientes, tales como:

Edemas o acumulación excesiva de líquido sobre todo en tobillos y piernas porque el paciente suele emitir menos cantidad de orina.

Cianosis o color morado de piel  y de mucosas y, en ocasiones aparecen necrosis.

Aumento del tamaño del abdomen en relación con un aumento del tamaño del hígado o hepatomegalia y por acumulación de líquido en la cavidad abdominal que se conoce con el nombre de ascitis.

Aumento de la disnea o de la dificultad respiratoria, que puede llegar a ser a pequeños esfuerzos o incluso en reposo.

Los pacientes con Hipertensión Pulmonar de comienzo tienen empeoramientos y mejorías “días buenos y días malos”, durante el tiempo que se prolonga esa primera fase, relativamente estabilizada. Pero a medida que la enfermedad va avanzando y empeorando, los síntomas aumentan y se hacen continuos y progresivos.

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