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Ago

Disnea

Se conoce como Disnea la dificultad respiratoria que se suele traducir en falta de entrada de aire a los pulmones, o ahogo respiratorio.

Es una sensación subjetiva de malestar ante una respiración deficiente de intensidad variable.

Es una experiencia alarmante para quien la padece, aunque en general no suele ser peligrosa para la vida.

Clasificación de la Disnea

Hay varios tipos de Disnea. Se pueden distinguir:

Disnea de esfuerzo. Aparece fatiga al realizar esfuerzos. Hay que diferenciar entre pequeños, medianos y grandes esfuerzos.

Disnea de decúbito o acostado. Se alivia al incorporarse el paciente. También alcanza varios grados de intensidad.

Disnea paroxística nocturna. Es un tipo de Disnea que aparece durante la noche mientras el paciente se encuentra dormido. Es una falta de aire intensa que le despierta y le obliga a incorporarse o a levantarse de la cama.

Disnea de reposo. Es la Disnea que aparece sin realizar ningún esfuerzo.

Otra clasificación manejada por especialistas en Neumología es la siguiente:

– Grado I.  Ausencia de síntomas con la actividad habitual del sujeto.

– Grado II.  Síntomas de Disnea con actividad escasa.0006200524

– Grado III. Síntomas con actividad moderada o intensa.

– Grado IV.  Síntomas en reposo.

Causas de Disnea

La dificultad respiratoria puede tener diversas causas:

1) De origen cardiaco. Va a aparecer Disnea en problemas tales como:

Disfunción miocárdica. Insuficiencia cardiaca crónica.  Cardiopatía isquémica.

Arritmias.  Pericarditis.  Mixoma.  Taponamiento cardiaco.

2) De origen respiratorio. Hay dificultad respiratoria en enfermedades como:

Broncoespasmo.  Neumonía.  Asma.  Enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC).

Enfermedad intersticial pulmonar.  Cánceres o metástasis en el pulmón.

Cuerpo extraño en vías respiratorias.  Neumotórax.  Derrame pleural.

Neumonías y otras infecciones pulmonares.  Hipertensión pulmonar.  Cor pulmonar.

3) De origen metabólico. Algunas enfermedades metabólicas producen Disnea. Las más importantes son:

Anemias.  Acidosis metabólica.  Alteración de la función tiroidea.

Obesidad grave.  Embolia grasa o gaseosa.  Intoxicación por CO.  Cirrosis con ascitis.

Enfermedad por descompresión brusca ( como puede ocurrir en los buzos).

4) De origen en el sistema nervioso. Puede ser por:

Hemorragias o accidentes cerebro-vasculares  que produzcan hipertensión intracraneal.

Enfermedades neurodegenerativas como la esclerosis en placas o la esclerosis lateral amiotrófica.

Parálisis del nervio frénico.

5) De origen psicológico, como:

Hiperventilación psicógena.  Crisis de ansiedad.

6) Otras causas, tales como:

Ascenso a grandes alturas.  Polvo en el ambiente.

Compresión en la pared torácica.  Alergias de cualquier tipo.  Hernia de hiato.

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