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Anemia Ferropénica. Tratamiento

Anemia Ferropénica

Otras manifestaciones clínicas de la Anemia Ferropénica

Además de los síntomas ya descritos propios de la Anemia Ferropénica, se pueden sumar a ellos los síntomas propios de la enfermedad que la causa, como:

Hematemesis o melenas, si hay sangrado gástrico a distintos niveles.

Sangrado menstrual anormalmente abundante en mujeres.

Dolor de estómago, en las úlceras gástricas.

Pérdida de peso y otros síntomas específicos, en las personas que padecen cáncer.

El cuerpo absorbe de 1 a 2 mgr de Hierro diarios por medio de los alimentos y esta cantidad es igual a la que se pierde diariamente de manera normal. Sn embargo, el Hierro contenido en una dieta normal no puede compensar las pérdidas del mismo que se producen en un sangrado crónico, porque las reservas de Hierro en el cuerpo son muy pequeñas. Por lo tanto, el Hierro perdido tiene que ser reemplazado con suplementos farmacológicos específicos.

Diagnóstico Diferencial

La enfermedad que se confunde con más frecuencia con la Anemia Ferropénica es la Talasemia Menor.

También se puede confundir la Anemia Ferropénica con:

Infecciones bacterianas y por hongos.

Inflamaciones no infecciosas, como:

Artritis reumatoide.   Lupus eritematoso sistémico.

Quemaduras.   Neoplasias.anemia

Diagnóstico

Se realiza mediante la historia clínica y la exploración, que muestran los síntomas y alteraciones ya descritas.

Analítica de sangre con determinación de:

Índices de glóbulos rojos, Hematocrito y Hemoglobina.

Niveles de Hierro, ferritina y transferrina.

Examen de médula ósea cuando sea preciso.

Exámenes que se pueden realizar para determinar la causa de la Anemia:

Examen de sangre oculta en heces.

Endoscopia gástrica.

Colonoscopia, etc.

Tratamiento

En primer lugar se debe tratar la causa de la Anemia.

Además hay que reponer el Hierro mediante:

Dieta rica en Hierro.

Preparados de Hierro en toma oral. Se absorben mejor las sales ferrosas que las férricas. La absorción idónea requiere un medio ácido, por ello se recomienda tomarlo en ayunas con un zumo de naranja.

Un 15-20% de las personas que reciben Hierro tienen efectos secundarios tales como náuseas, vómitos, diarrea o estreñimiento, molestias gástricas o cólicos. Parece que estos efectos indeseados dependen de la dosis, por lo que se recomienda comenzar el tratamiento con dosis bajas e ir subiendo poco a poco hasta alcanzar la dosis idónea.

Las mujeres embarazadas y en periodo de lactancia necesitan tomar suplementos de Hierro, porque la alimentación normal no aporta la cantidad que necesitan.

Se recomienda tomar Hierro unos 6 meses más después de normalizarse las cifras en sangre para reponer también las reservas de este elemento en la médula ósea.

Para casos de intolerancia al Hierro por vía oral existen preparados inyectables que apenas se utilizan por la serie de complicaciones a las que dan lugar.

La transfusión de concentrado de hematíes está indicada en la anemia aguda, y en la crónica cuando el paciente presenta signos de hipoxia tisular.

Hay otra publicación en este blog dedicada a los “Alimentos ricos en hierro”.

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