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14
Ene

Discapacidad y Educación Sexual.

Vulnerabilidad de personas que padecen Retraso Mental.

Se debe tener presente que estas personas están más expuestas a acoso sexual, violación y abusos físicos en general, tanto se trata de violencia física, como de violencia sexual.

Esta evidencia apoya la necesidad de que estén protegidas y aprendan a defenderse en la medida de lo posible de esos riesgos, y la mejor manera de evitarlos es que los conozcan.

Las razones por las que son más vulnerables son:

Porque tienen menos autonomía, dependen más de otras personas.

Casi siempre están acompañados de otras personas, bien sean familiares, amigos, vecinos, educadores u otros profesionales, de quienes también pueden sufrir abusos.

Tienen menos capacidad de entender en toda su dimensión lo que intenta un agresor.

Son manipulados y engañados con excesiva facilidad.

No tienen facilidad para discriminar conductas abusivas y contactos inapropiados de los que no lo son.

Los abusadores suelen poder engañarlos sin problemas y si no es así pueden reducirlos o amenazarlos.

Tienen menos capacidad de defensa ante un peligro y menos si no lo perciben como tal y de decir no, cuando algo no les gusta.

Se les educa para depender y confiar en los adultos, sobre todo en los que están con ellos cuidándolos y acompañándolos.

Aprenden a obedecer a los adultos, en muchas ocasiones incluso mediante chantaje emocional.

Normalmente no han recibido formación e ignoran todo sobre sexualidad.

Mantienen la normal curiosidad de quien no recibe información sexual  válida y van descubriendo cosas por su cuenta.

Pueden tardar en identificar un abuso sexual como tal, o lo pueden llegar a considerar una conducta normal ovelaquagym-bicicleta-acuatica-insumergible-para-ancianos-y-discapacitados-6442876z1 incluso como una muestra de afecto hacia ellos.

Pueden percibir al agresor como amigo porque se muestra afectuoso con ellos y les da premios de distintos tipos.

Por otra parte los agresores consideran a las personas con retraso mental más fáciles de manejar, ya que suelen ser afectuosos, no denuncian y si denuncian no se les suele creer.

El riesgo de agresión para las personas con retraso mental aumenta en relación con el número de personas que tienen acceso a su cuerpo.

En las personas con Discapacidad hay que valorar siempre su vulnerabilidad frente a posibles abusos de todo tipo, incluidos los abusos sexuales. Para ello es importante tener en cuenta:

Personas que tienen acceso al cuerpo de un menor SIN Discapacidad:

Padres, hermanos y otros familiares más o menos próximos.

Profesorado en general, profesores de deportes y de actividades extraescolares

 Vecinos de confianza para los padres.

Compañeros.

Sanitarios.

Cuidadores en general.

Personas que tienen acceso al cuerpo de un menor CON Discapacidad:

Padres, hermanos y otros familiares de distintos grados con los que exista una buena relación familiar.

Profesor de deportes o guía de ejercicio físico.

Profesor cuidador, compañeros.

Vecinos de confianza.

Sanitarios, que incluyen  Fisioterapeuta. Terapeuta ocupacional. Logopeda  Otros especialistas

Trabajador social.

Conductores, cuidadores de autobús.  Cuidadores en general

No se conoce cuál es la frecuencia real de los abusos sexuales a personas con Discapacidad mental, ya que realizar estudios fiables en estos sujetos entraña múltiples dificultades, pero si hay estudios que apuntan a que es mucho mayor que los abusos perpetrados a la  población general normal.

López y otros autores, en un estudio realizado en el año 1994, indican que la prevalencia es de alrededor del  23% en el sexo femenino  y el 17% en chicos menores de 17 años en población general , y Brigg -1995- duplica esa prevalencia para las personas con Discapacidad mental.

Entre las causas está que estas personas suelen tener menos información, menor conciencia de riesgo y menor capacidad para prácticas sexuales seguras, con lo que corren mayor riesgo por un lado de sufrir engaños y abusos de tipo sexual y por otro de padecer enfermedades de transmisión sexual y riesgo de embarazos no deseados.

Por ello se insiste en la necesidad de impartir información y educación en materia sexual a las personas con Discapacidad mental. Cada una de estas personas debería recibir información según sus capacidades. Este tipo de información y educación se ha de llevar a cabo siempre de acuerdo y en colaboración con padres y tutores, para que tomen conciencia del riesgo al que pueden estar expuestos sus hijos, y para que sus prácticas sexuales, cuando las haya, sean seguras.

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