feb 8

Heces. Control Intestinal

Heces

Control Intestinal

El Control intestinal, o control de las deposiciones, quiere decir que una persona es capaz de aguantar la evacuación intestinal hasta llegar al servicio y defecar en el momento que lo desea.

No hay buen Control Intestinal o existe una alteración de este proceso, si:

Un sujeto tiene grandes dificultades para aguantar una evacuación.

Sufre goteo de Heces sólidas o líquidas de manera inesperada.

Mancha continuamente de Heces su ropa interior.19221

Los problemas de Control de Intestinal también se conocen con el nombre de Incontinencia Fecal.

La Incontinencia Fecal puede llegar a ser un problema importante, porque la persona que la padece siente vergüenza, trata de ocultar el problema y hasta se niega a salir de casa por miedo a perder el control.

Las Heces, una vez realizado el proceso de digestión, llegan a la ampolla rectal. En ella, los músculos y nervios:

-Contienen y retienen las Heces allí depositadas.

-Hacen saber al sujeto cuándo el recto está lleno, mediante la sensación de tener necesidad de defecar.

-Evacuan las Heces en el momento que el sujeto está listo y da la orden mental de abrir el esfínter anal para que aquellas salgan al exterior.

Los músculos del recto, del esfínter y en general del suelo pélvico ayudan al Control Intestinal.

Causas de pérdida del Control Intestinal

Pueden ser numerosas las causas de pérdida de Control Intestinal o de Incontinencia de Heces. Las más frecuentes son:

Diarrea. Este problema puede dar alteraciones del Control Intestinal porque las Heces llenan el recto de forma rápida y este llenado tan rápido hace sentir una necesidad imperiosa de evacuar, de tal manera que en ocasiones puede no dar tiempo a llegar al baño.

Estreñimiento. Si es muy fuerte, hace que las Heces depositadas en el recto se pongan secas y duras. Los músculos, para contenerlas, se expanden cada vez más y con el tiempo se debilitan por lo que a la larga, aún con el estreñimiento, puede haber incontinencia por debilidad muscular.

Debilidad de los músculos, tanto los de la ampolla rectal como se ha señalado, como los de suelo pélvico si están dañados.

Alteración de los nervios que controlan los esfínteres. Tanto los músculos como los nervios pueden lesionarse por:

Cirugía anal previa (por ejemplo de hemorroides).

Hábito crónico de empujar fuerte al defecar, sobre todo de las personas que padecen estreñimiento.

Tras un parto, y más aún en mujeres multíparas.

Por haber sufrido un accidente cerebrovascular.

Por enfermedades que afectan directamente a los nervios, como pueden ser la esclerosis múltiple o la diabetes.

En lesiones de columna vertebral y médula espinal o raíces nerviosas.

Por pérdida de elasticidad muscular por tratamientos con radioterapia en la zona o por enfermedades inflamatorias intestinales crónicas, como la colitis ulcerosa o la enfermedad de Crohn.

Hemorroides. Las hemorroides externas pueden evitar que el esfínter anal se cierre totalmente con lo que permiten el paso de pequeñas cantidades de Heces.

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