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Hiperuricemia. Gota. Tratamiento

 

 

Otros Métodos Diagnósticos de la Gota son las Técnicas de Imagen.

Para realizar el diagnóstico de las lesiones articulares  de la Gota se utilizan cualquiera de las técnicas de imagen que se mencionan a continuación.

1.- Radiografía simple.  Las lesiones correspondientes a la Gota que puede verse en una radiografía van a ser las siguientes:

La alteración de partes blandas en forma de Tofos, siempre que éstos están presentes.

Los espacios interarticulares van a estar conservados hasta fases bastante avanzadas de la enfermedad.

Pueden aparecer erosiones óseas causadas por el roce de  los cristales de urato, pero en caso de aparecer estas lesiones, también va a ser en fases muy avanzadas.

De forma secundaria a la Gota o simplemente debido a la edad avanzada de un  paciente, pueden aparecer alteraciones artrósicas a distintos niveles óseos y articulares.

A veces se pueden distinguir imágenes de Tofos intraóseos. Aunque estas alteraciones son muy raras.

Los márgenes radiográficas de las alteraciones óseas y articulares propias de la Gota son siempre asimétricas o sea en un lado del cuerpo si y en el otro no.

2.- Resonancia Magnética.

La resonancia magnética permite ver con mayor detalle que la radiografía simple, la extensión de las lesiones de la Gota en las partes blandas, en la membrana sinovial y en el cartílago, además de en los huesos.

También permite ver con detalle los Tofos y la tumefacción de las zonas blandas situadas alrededor de las articulaciones.

3.- Tomografía Computarizada.

Tiene las mismas indicaciones que la resonancia magnética y aporta los mismos detalles diagnósticos que aquella.

El realizar uno u otra prueba se va a elegir dependiendo de la valoración de la radiación que puede recibir un  paciente en concreto, o a la disponibilidad de uno o otro aparato.

4.- Ecografía.

En los últimos años la ecografía permite la identificación de los nódulos subcutáneos correspondientes a los Tofos.

También es útil para valorar el daño articular, pues permite identificar erosiones óseas y colecciones líquidas en las articulaciones.

La ecografía con señal Doppler puede mostrar aumento de vascularización en un patrón inflamatorio o Tofos en lugares donde no se detectan con la exploración física.

 Tratamiento de las distintas formas de Gota e Hiperuricemia

1.- Tratamiento de la Crisis Gotosa

a) Medidas higiénico-dietéticas

Es importante adoptar medidas higiénico-dietéticas en la crisis gotosa para ello son útiles las siguientes medidas:

La articulación afectada debe permanecer en reposo.

Son útiles los apósitos fríos aplicados sobre la zona afectada.

Deben evitarse vendajes rígidos y cualquier medida que presione la articulación.

Dieta estricta a base fundamentalmente de alimentos pobres en purinas.imagesPESc

b) Tratamiento farmacológico:

Se utilizan Antiinflamatorios a dosis altas como primera opción terapéutica para tratar el dolor agudo y la inflamación.

Colchicina o corticoides a valorar en cada paciente concreto y siempre por indicación del médico.

2.- Tratamiento Crónico de la Gota

a) Medidas higiénico-dietéticas.

El paciente ha de procurar mantener el peso ideal, pero también evitar dietas drásticas con exceso de proteínas y pobres en hidratos de carbono.

La alimentación ha de ser variada, evitando vísceras y marisco entre otras cosas.

No tomar alcohol o tomarlo con mucha moderación, sobre todo la cerveza, porque el alcohol puede desencadenar crisis agudas de Gota

Beber agua en abundancia, entre 2 y 3 litros diarios.

Realizar ejercicio habitualmente, el adecuado para cada paciente y tratando siempre de evitar traumatismos articulares.

No fumar. El tabaquismo con su acción negativa sobre la circulación, sobre todo en los pequeños vasos, puede influir para que la Gota se cronifique.

b) Tratamiento farmacológico:

Hay acuerdo en que la Hiperuricemia Asintomática no precisa tratamiento salvo que vaya unida  a las patologías que constituyen un Síndrome Metabólico.

Si el paciente tiene que tomar diuréticos por otras patologías, se recomienda evitar los diuréticos tiazídicos ya que elevan el ácido úrico En cambio el antihipertensivo Losartán  y el Fenofibrato, utilizado para tratar la hiperlipemia mixta,  ayudan a normalizar el ácido úrico.

No existe un acuerdo sobre cuando iniciar tratamiento, pero parece que es obligatorio establecerlo en los siguientes supuestos:

Cuando existen ataques de Gota de repetición.

Si hay Tofos en las articulaciones o ha aparecido una artropatía gotosa crónica.

En aquellos casos en los que una Gota es secundaria a enfermedades en las que se puedan desarrollar complicaciones graves.

Dentro del tratamiento farmacológico se utilizan los hipouricemiantes: alopurinol o febuxostat, a criterio y bajo supervisión médica.

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