feb 1

Sonambulismo. Insomnio en el Niño. Eneuresis

 

Insomnio en el Niño

Diagnóstico del Insomnio en el Niño

a)      Insomnio Idiopático.

Se trata del Insomnio para el que no se encuentran causas.

Suele ser muy precoz, casi desde el nacimiento.

Los padres dicen que es un sueño diferente al de sus hermanos.

A veces hay antecedentes familiares de epilepsia o alcoholismo o parto difícil o prematuridad.

b)      Insomnio por malos hábitos.

Los niños elaboran estrategias para estar más tiempo despiertos.

Si los padres ceden a la demanda del niño, se va a alterar el horario de sueño y la calidad de éste de forma permanente.

c)      Insomnio por alergia a la comida.

Se asocia a eczema, urticaria y trastornos gastrointestinales.

d)     Insomnio por falta de asociación.

Hay niños que tienen que llevar a cabo una serie de ritos diarios antes de dormir (contar un cuento, cantar etc) que asocian con el sueño y si no cumplen estos ritos que el niño asocia con el inicio del sueño, no son capaces de dormir.

e)      Insomnio por ingesta nocturna recurrente.

Hay niños que se despiertan varias veces a lo largo de la noche  para comer o beber y tienen que hacerlo antes de dormirse de nuevo.

Ni que decir tiene que este es un mal hábito creado por la complacencia de los padres que lo consienten y colaboran de forma indirecta a que su hijo no tenga un sueño de calidad.

f)       Insomnio por depresión.

El Insomnio es un síntoma que casi siempre, o al menos a temporadas, se manifiesta en la depresión

g)      Insomnio en la neurosis.

Unido a trastornos neuróticos del comportamiento del niño, suele ir un Insomnio, continuo o intermitente, de mayor o menor importancia, dependiendo del grado y gravedad de la neurosis.

h)      Insomnio en enfermedades reumáticas.

El dolor, la inflamación y la rigidez articular por la que se caracterizan estas enfermedades, en función de su gravedad e intensidad de los síntomas, impiden en mayor o menor grado que el niño duerma bién.

i)        Insomnio asociado a otro tipo de enfermedades.

Las molestias que muchas enfermedades puedan causar,  hacen  que el niño tenga un sueño inquieto y alterado y no pueda descansar de forma normal.

Cuando se trata de enfermedades agudas que duran unos cuantos días o semanas, el Insomnio también es temporal y cuando desaparece la enfermedad causante, desaparece el mal dormir.

Curada cualquier  enfermedad que provoque alteración del sueño, desaparecerá el Insomnio.

Diagnóstico diferencial del Insomnio en Niños

En ocasiones los niños padecen algún trastorno relacionado con el Insomnio pero que no es Insomnio propiamente dicho.

Los más importantes de estos trastornos van a ser:

1) Enuresis nocturna.

Se trata de un trastorno que consiste en que el niño se orina involuntariamente durante el sueño, más de tres veces al mes y a partir de los 5 años de edad.

El niño suele negarse a ir a dormir por el miedo que siente a mojar la cama.

2) Despertares confusos e incompletos.

Es un cuadro que también se llama “borrachera del sueño”, porque es una especie de despertar “a medias”, con sensación de irrealidad y desorientación, que ocurre por el paso brusco de un sueño profundo a la vigilia y del que el niño se recupera de forma inmediata.

3) Ritmias del sueño.

Son movimientos rítmicos repetidos que el niño hace cuando se está quedando dormido y que cesan en el momento que se duerme.

4) Narcolepsia.

Es una alteración que suele iniciarse en la adolescencia y se caracteriza porque el paciente presenta  somnolencia diurna intensa con ataques repentinos de sueño y pérdida brusca del tono muscular que provoca desplome del cuerpo y caída al suelo. Hay que diferenciarlo de un ataque epiléptico.

5) Mioclonias fisiológicas del sueño.

También llamadas sobresaltos del sueño o sacudidas bruscas aisladas de cabeza, cuello o extremidades, o del cuerpo entero, que suceden al iniciar el sueño.

Si son periódicas y muy repetidas, a veces pueden impedir conciliar el sueño.

6) Sonambulismo.

El sonambulismo se suele iniciar entre los 4 y los 8 años de edad, y va a desaparecer de forma espontánea hacia los 15-16 años.

En general puede llegar a afectar al 30 % de los niños que padecen terror nocturno.

Se produce durante el primer tercio del tiempo del sueño nocturno.

En general suele ser de carácter leve.

El niño se sienta en la cama, realiza alguna actividad manual, entabla una conversación etc. Pero en ocasiones conlleva salida de la cama y de la habitación con desplazamientos más largos. En este último caso el niño puede estar expuesto a mayores peligros por lo que es importante proteger el entorno del niño para que no pueda lesionarse en los desplazamientos.

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