feb 2

Insomnio en el Niño. Errabundismo. Epilepsia Frontal Noctuna

Insomnio en los Niños

Alteraciones del Sueño en los Niños (continuación)

15. Errabundismo

El Errabundismo también recibe el nombre de  marcha errante nocturna.

Los episodios suelen ocurrir en la segunda fase del sueño REM y generalmente en la segunda mitad de la noche.

Se inicia entre los 10 y los 20 años de edad y afecta más al sexo masculino que al sexo femenino.

Pueden repetirse 2 y 3 episodios en la misma noche u ocurrir un episodio de forma totalmente aislada.

El episodio comienza con un despertar brusco (no ocurre con el niño dormido, como sucede en el sonambulismo),  y con una deambulación (caminar) agitada de un lado a otro, sin rumbo fijo, pero con cierto grado de coherencia, mientras emite gritos, tiene automatismos motores y habla en un lenguaje totalmente ininteligible.

En ocasiones el sujeto hace carreras, da brincos y hace movimientos de cabeza carentes de sentido.

Puede aparecer una conducta violenta o peligrosa y no suele responden a estímulos externos mientras ocurre el episodio.

A la mañana siguiente estos sujetos no recuerdan nada de lo ocurrido.

 16. Epilepsia frontal nocturna.

En las crisis de Epilepsia Frontal Nocturna se  produce un despertar brusco con aparición en quién la sufre,  de posturas distónicas y movimientos convulsivos que van a desaparecer rápidamente.

El paciente vuelve a dormirse a continuación y al día siguiente no recuerda nada de lo sucedido.

Pueden ocurrir varias crisis durante la noche y la duración es de alrededor de un minuto.

Se hace el diagnóstico correcto mediante la realización de un Electroencefalograma.

 Cuándo consultar con el Médico

Se debe consultar al médico cuando un niño padece trastornos del sueño, en los siguientes supuestos:

Si el niño necesita más de 30 minutos para quedarse dormido desde el momento en el que se le acuesta.

Si tiene despertares nocturnos frecuentes reclamando la presencia de los padres.

Si padece terrores nocturnos de repetición.

Si tiene pesadillas frecuentes.

En caso de que se vea al niño somnoliento  y cansado en exceso durante el día.

Si  tiene falta de concentración e hiperactividad.

Si el niño ronca haciendo pausas respiratorias.

Si padece sonambulismo o errabundismo frecuente.

Narcolepsia, etc.

En general, consultar con el Pediatra siempre que el mal dormir del niño interfiera en sus actividades del día y en las de su familia.

 

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