abr 13

Sentido del Humor XVII. La función sexual del Humor

 

Sentido del Humor

La Función Sexual del Humor

Probablemente el Humor Sexual existe desde la presencia del hombre en la tierra, pero nadie, hasta Freud, había hablado abiertamente y bajo el punto de vista científico de la sexualidad ni del Humor en la sexualidad (“El chiste y sus relaciones con el inconsciente“).

En estudios posteriores se ha comprobado que los chistes de tipo sexual suelen ser los más populares.

Y esto sigue sucediendo, aunque el tabú sexual ha desparecido prácticamente.imagesc

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“Una joven totalmente enamorada de un cantante de moda se queda dormida un día en un banco en el parque, y al despertar le ve sentado a su lado:

-Tu eres el príncipe azul de mis sueños- le dice.

-Si es así-responde él- puedo satisfacer tres deseos tuyos.

-No tengo más que un deseo. Pero lo puedes satisfacer tres veces.”

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Hablar de sexualidad con humor puede ayudar a satisfacer apetitos que, de otra forma, no se pueden satisfacer en cualquier momento y con cualquier persona, por imposición de las reglas sociales.

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Erase una princesa que paseaba por el borde de un estanque. Su sombrero cayó al agua y aparece una rana que lo atrapa y se lo devuelve.

-¿Cómo podré agradecértelo? -Pregunta la princesa.

-Tengo frío -dijo la rana- llévame a tu cama.

A la mañana siguiente, cuando la madre de la princesa entró en la habitación de esta y la encontró en la cama con un hombre desnudo, no estuvo dispuesta a creer una palabra de la historia que le contó su hija”

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Un chiste sexual no tiene por qué ser grosero. Se ha comprobado que es más eficaz cuanto mayor sea la sutileza que se emplea en las alusiones.

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“Un joven muy elegante entra en una casa de citas y se dirige a la patrona:

-Señora, deseo pedir algo muy especial y no se si,…

-Señor -le interrumpe- Aquí el cliente manda, no se preocupe porque le acompañará Teresa que le puede complacer en cualquier cosa que pida.

Casi al momento de subir con Teresa, el joven desciende. La patrona le mira extrañada.

-¿Qué? ¿Ya está?

-No señora. Teresa se ha negado.

-¿Cómo? Esto es increíble, una vergüenza para esta casa. Me va a oir Teresa, pero, vamos a ver, que todavía podemos arreglarlo. ¿Qué es lo que desea?

-¡Que me fíen!”

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