may 11

Parafilias. Masoquismo Sexual

Parafilias (continuación)

Masoquismo Sexual

Este trastorno consiste en tener intensas necesidades sexuales recurrentes y fantasías altamente excitantes, de al menos 6 meses de evolución, que implica el acto real o simulado de ser humillado, insultado, golpeado, atado o cualquier tipo de sufrimiento.

La persona necesita estas fantasías o actos reales para tener excitación sexual.

Sadismo Sexual

Un individuo, durante un periodo de al menos seis meses, tiene fantasías e impulsos sexuales que implican actos reales en los que solo se excita sexualmente ante el sufrimiento psicológico o físico, incluyendo la humillación de su víctima sexual.

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Consiste en tener intensas necesidades sexuales de repetición y fantasías sexuales excitantes, de por lo menos 6 meses de duración, que implican vestirse con ropa del sexo contrario.

Generalmente el individuo guarda una importante colección de ropa para utilizarla cuando está solo, después se masturba imaginando que otros hombres se sienten atraídos por él como si fuera una mujer.

Voyeurismo

Este trastorno consiste en la necesidad de un individuo, para excitarse sexualmente, de ver a otras personas desnudas o practicando actividad sexual.

La necesidad debe ser recurrente, excitante, y durar más de seis meses para que sea considerada un trastorno.

Trastornos de Identidad Sexual

Bajo el punto de vista clínico, los criterios para el diagnóstico de trastornos de la identidad sexual son los siguientes:

1) Identidad acusada y persistente con el otro sexo. En los niños se manifiesta esta alteración por los siguientes rasgos:

Deseos repetidos de ser o insistencia en que uno es del otro sexo.

En los niños por simular vestimenta femenina y en las niñas por insistir en llevar solo ropa masculina.

Preferencia marcada por el papel del otro sexo o fantasías persistentes de pertenecer a él.

Deseo intenso de participar en actividades y tareas consideradas del otro sexo.

Los adolescentes y personas adultas tienen un deseo firme de pertenecer al otro sexo y de que se les considere como tal, hacer vida y ser tratado como al otro sexo.

2) Malestar persistente con el propio sexo.

En los niños se manifiesta con el sentimiento de que el pene y los testículos son horribles, que sería mejor no tenerlos, con aversión a juegos violentos y a los juguetes propios de los niños.

En las niñas se manifiesta como rechazo a orinar sentada, no querer poseer pechos sino un pene y aversión a la ropa femenina.

En la adolescencia y adultos ambos sexos creen que han nacido con el sexo equivocado y piden tratamiento hormonal para cambiar el sexo.

3) La alteración no coexiste con enfermedad intersexual alguna.

4) La alteración provoca malestar clínicamente significativo y deterioro social, laboral y de otras áreas de la vida del individuo.

En general, en todos los trastornos sexuales mencionados, para que se consideren patológicos tienen que afectar de manera negativa a vida y actividades del individuo o afectar a otras personas de manera negativa.

Toda actividad sexual no se considera trastorno a nivel individual, siempre que no se cause daño físico o psicológico a la propia persona o a otras  y a nivel compartido, siempre que sea con el consentimiento sin coacción alguna, de otras personas mayores de edad y en pleno uso de sus facultades mentales.

Las actividades delictivas están tipificadas en el código penal.

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