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Síndrome de Fatiga Crónia. Evolución y Pronóstico

Síndrome de Fatiga Crónica

Evolución y Pronóstico del Síndrome de Fatiga Crónica

El Pronóstico a largo plazo de los pacientes con Síndrome de Fatiga Crónica es variable y difícil de predecir.

Es frecuente el inicio brusco de la enfermedad (los pacientes recuerdan el día y casi la hora en que empiezan a encontrarse mal).

También son frecuentes los inicios tras estrés intenso en la vida laboral, emocional o vital, como en caso de accidentes.

En otros casos el inicio es lento e insidioso a lo largo de semanas.h

La enfermedad suele ser crónica, recurrente y fluctuante, y a los enfermos se les suele diagnosticar de depresión, ansiedad, astenia o estrés.

Se desconoce el porcentaje real de curaciones, pero se piensa que es entre un 5-10%.

El término recuperación o curación continúa siendo objeto de debate, pues, aunque puedan volver a realizar vida normal, a temporadas vuelven a presentar algunos síntomas.

De éstos que se recuperan con el tiempo, algunos llegan a una remisión total de la enfermedad, otros con los años vuelven a empeorar.

Los estudios sugieren que tienen más posibilidades de mejorar los pacientes más jóvenes y quienes se someten a una rehabilitación intensiva.

Lo más frecuente es que la enfermedad siga una evolución oscilante, con periodos de relativo bienestar y otros de aumento de la sintomatología.

Solo en un 25% de los casos la enfermedad avanza de forma continua con progresivo empeoramiento de los síntomas.

Normalmente estos pacientes visitan a numerosos especialistas y prueban todo tipo de “remedios” con escasos resultados.

Revisiones

El paciente con Síndrome de Fatiga Crónica debe hacer al menos dos revisiones al año. Una de ellas debe ser en otoño que es cuando hay más infecciones víricas.

Es importante realizar el seguimiento de estos enfermos para poder profundizar en el conocimiento de la enfermedad.

Al menos una vez al año se deben hacer estudios inmunológicos completos.

También existen escalas que aplicadas al paciente permiten valorar el impacto de la fatigabilidad.

Realizar una prueba de esfuerzo y repetirla a las 24 horas permite demostrar el grado de fatiga post-esfuerzo.

De momento las pruebas basadas en el consumo de oxígeno o en los valores del lactato no han demostrado utilidad clínica.

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