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Traumatismo Craneal Leve. Observación en domicilio

 

Traumatismo Craneal Leve

En los pacientes que han sufrido un Traumatismo Craneal Leve, si después de la exploración y las pruebas realizadas en un Servicio Médico de urgencias, no se evidencias signos de gravedad, se le envía a su domicilio y se recomienda a la familia que realice observación del paciente

Para ello y aunque la posibilidad de que aparezca un empeoramiento es mínima, es conveniente que durante las primeras horas  se sigan las siguientes Recomendaciones:

-  El paciente ha de estar en compañía de alguna persona adulta, principalmente en caso de niños, que vigile la posible aparición de signos de alarma, comprobando cada 2 – 3 horas que no está somnoliento, que habla, que  está correctamente orientado y que mueveimagesg los miembros con normalidad.

-  El reposo relativo en domicilio durante 24- 48 horas, evitando durante las primeras horas las luces y ruidos intensos, si el sujeto tiene dolor de cabeza.

- Es conveniente mantener una dieta absoluta durante las primeras 8 horas,.

Posteriormente puede comenzar a ingerir alimentos ligeros y blandos, en pequeñas cantidades, sin esforzarse en comer si no se tiene apetito, durante el período de observación.

No debe tomar ni alcohol ni tranquilizantes durante ese período.

- Es normal que aparezca cefalea (dolor de cabeza), que puede durar 24 – 48 horas y que puede ser de intensidad moderada o leve.

Para el dolor de cabeza puede tomar los analgésicos prescritos.

- Se aplicará  hielo en la zona del traumatismo, sin que entre en contacto directo con la piel.

- Puede dormir, pero será despertado cada 3 – 4 horas para comprobar que se encuentra bien.

 - Se acudirá al Servicio de Urgencias si aparece alguno de los síntomas siguientes en el paciente:

  • Dolor de cabeza intenso,  persistente, o que va en aumento y que no cede con los analgésicos administrados.
  • Vómitos bruscos o persistentes ( en “escopetazo”), a veces no precedidos de náuseas.
  • Tendencia anormal a dormir o dificultad para despertarse. Pérdida de conocimiento.
  • Confusión o desorientación.
  • Irritabilidad, alteraciones del carácter a actitudes anormales.
  • Dificultad para hablar o para expresarse.
  • Tamaño de las pupilas claramente diferentes. Visión doble o borrosa.
  • Pérdida de fuerza o de movilidad en alguna extremidad.
  • Aparición de sangre o líquido acuoso en alguno de los oídos o en la nariz.

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