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19
Abr

 

Enfermedad Vascular Periférica

Diagnóstico

En la Enfermedad Vascular Periférica se consideran dos grupos de pacientes:

1.- Por un lado los pacientes con factores de riesgo cardiovascular pero que no presentan síntomas.

Hay que valorar los riesgos de estos pacientes, e intentar detectar una enfermedad vascular aunque no haya dado síntomas.

Para ello una prueba muy válida es el índice tobillo-brazo, que consiste en medir la tensión arterial sistólica en el tobillo y el brazo, mediante un doppler y un esfignomanómetro.

Esta prueba posee una sensibilidad del 95 % para detectar pacientes que ya presentan lesiones arteriales aunque éstas no se hayan manifestado con síntoma alguno.

2.- Por el otro, Pacientes con sospecha de Claudicación Intermitente.

En este grupo de pacientes hay que descartar otros tipos de claudicación no vascular, haciendo: Exploración completa e historia clínica exhaustiva. Auscultación para intentar detectar posibles soplos. Palpación de todos los pulsos distales. Determinación de índice tobillo-brazo (ITB).

Las pruebas de imagen (arteriografía, angioresonancia, etc.) solo muestran la localización de las obstrucciones en caso de que las hubiera, no la indicación de revascularización.

Tratamiento de la Enfermedad Vascular Periférica

Los objetivos fundamentales del tratamiento de esta enfermedad van a ser:

Disminuir todo lo posible la mortalidad cardiovascular.

Aumento de la distancia de claudicación, en personas que ya la padezcan.

Reducción del riesgo de amputaciones en personas con enfermedad grave.

El tratamiento de los pacientes sin síntomas va dirigido a corregir los factores de riesgo tales como son:

Dejar el tabaco, los fumadores.

Reducir el peso, las personas que tengan sobrepeso

Aumentar en lo posible la actividad física.

Control de hipertensión, diabetes  y colesterol.

El Tratamiento en pacientes con Claudicación Intermitente no severa va dirigido a aumentar la distancia de claudicación y, por tanto, a mejorar la calidad de vida del paciente.

Los fármacos que se utilizan a criterio del especialista son el Cilostazol y el Naftidrofurilo.

Además son útiles las estatinas que controlan el colesterol y aumentan distancia de claudicación.

Los antiagregantes y el aumento de ejercicio físico han demostrado un beneficio importante, tanto en la evolución de la enfermedad vascular, como en la reducción del riesgo cardiovascular. Se usa ácido acetil-salicílico  (75-300 mgr al día)

Por último, el tratamiento quirúrgico que consiste en revascularizar la zona afectada, en pacientes que no mejoran con los tratamientos anteriormente descritos.

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El Tema:  Enfermedad Vascular Periférica,  ha sido revisado, elaborado y resumido por la Dra María Julia Romero Martín.  Especialista en Medicina Interna,  para publicar en:  www.tumedicoaltelefono.es

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