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29
Feb

 

Amor

Enamoramiento

Hoy vamos a hablar de la influencia en el Amor, de  Cupido y sus flechas ¨químicas¨.

Según explica la Mitología, Venus regaló a Cupido un arco de oro y un carjac lleno de flechas. Éstas eran de dos tipos. Unas tenían punta de oro para conceder el amor. Otras tenían la punta de plomo para sembrar el olvido y la ingratitud en los corazones.

La Mitología parece que ya explicaba a su manera que las flechas de Cupido estaban cargadas con sustancias químicas. Cuestión que posteriormente se ha demostrado cierta.

Los científicos explican que los síntomas del Enamoramiento son el resultado de la reacción en nuestro cerebro, de unos elementos químicos que nos hacen ver el mundo de colores diferentes y maravillosos.

La «química del amor¨es pues una cascada de reacciones de tipo físico (eléctrico), formada por descargas neuronales. Y de tipo químico, formada por segregación de hormonas y neurotransmisores.

Parece que al conocer a la persona adecuada (y deseada) en nuestro cerebro se producen de forma masiva  neurotransmisores. Algunos de ellos son las endorfinas. O sea compuestos químicos naturales que confieren sensaciones agradables. Otro compu

esto importante en este proceso es la feniletilamina, conocida como la hormona de la felicidad. Por cierto, está presente en el chocolate.

Cuando el cerebro se satura de estas sustancias, se comienzan a generar otras diferentes (dopamina, norepinefrina….). Éstas son responsables de la sensación de gozo, la pérdida de apetito, los escalofríos. Y la obsesión por la persona amada, que tiene  una persona enamorada.

O sea, que ya tenemos los efectos de la flecha de oro de Cupido en marcha.

Ahora viene la segunda parte: Esta sensación no puede durar para siempre. Ni aunque lo intentemos comiendo toneladas de chocolate.  Llega un momento en el que este alto nivel de las sustancias mencionadas no puede mantenerse en el cerebro y comienzan a bajar. Entonces, la sensación inicial de vivir volando sobre nubes brillantes desciende poco a poco y empezamos a tener  ¨tierra a la vista¨.

Según estudios más que probados, la sensación de ¨amor ciego¨ dura entre dos y tres años como máximo.

Este tiempo lo justifican los estudios evolutivos en el reino animal. Porque parece que sería el tiempo suficiente para conocerse, aparearse y tener uno o dos hijos, a los que cuidar durante la primera época de su vida, entre los dos miembros de la pareja.

Por suerte, una vez que se cumple el periodo de Enamoramiento y de alboroto químico del cerebro, éste comienza a segregar otra sustancia, la Oxitocina. Una hormona llamada también la hormona de la confianza. Es la que nos va a proporcionar sensaciones de estabilidad, seguridad y serenidad. Condiciones estas necesarias para establecer una relación de pareja con más alcance en el tiempo que la que tiene el Enamoramiento fervoroso.

Hay personas, que todos conocemos, esas que llamamos enamoradizas, que gustan de cambiar periódicamente de pareja. La razón es que tienen una especie de adicción a esa sensación de estar en las nubes. Necesitan ese sentimiento intenso de felicidad mezclada con desasosiego. Necesitan periódicamente ese ¨subidón¨ de sus endorfinas y demás sustancias químicas del Enamoramiento. Aunque, con ello, a lo largo de su vida, tengan más dificultades para encontrar la estabilidad emocional.

Sin embargo el cerebro, como ya se explicaba, no solo está preparado, sino que después de esa intensa revolución hormonal y neuroquímica del Enamoramiento, necesita un largo periodo de estabilidad, serenidad y equilibrio. Es la manera de poder ocuparnos ya de forma plena  y químicamente tranquilos, de otros muchos aspectos importantes de la vida .

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El tema:  Amor. Enamoramiento,  ha sido revisado, elaborado y resumido por la Dra María Julia Romero Martín, Especialista en Neurología y Medicina Interna,  para publicar en:    www.tumedicoaltelefono.es

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