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Violencia Conyugal. Machismo

Violencia Conyugal

Machismo

El Machismo es un término acuñado socialmente, aunque tiene un significado ambiguo.

Se entiende como Machismo a las prácticas de dominación masculina en la vida cotidiana, que puede manifestarse desde el enfoque de las pequeñas cosas, de lo casi imperceptible, y que están en el límite de la evidencia, hasta las manifestaciones de violencia máxima.

El abanico de manifestaciones del Machismo es pues muy amplio y comprenden maniobras interpersonales que impregnan los comportamientos masculinos en lo cotidiano.

Se manifiestan en ocasiones en formas de presión psicológica de baja intensidad más o menos sutil con las que el varón intenta:

Imponer y mantener dominio y supuesta superioridad sobre la mujer.

Reafirmar el dominio ante la mujer, que a su criterio “se rebela”.

Resistirse al aumento de poder de la mujer o aprovecharse de la situación.

Aprovecharse del “trabajo cuidador” de la mujer.

Estas pequeñas maniobras suelen ser el caldo de cultivo de las otras formas de maltrato: psicológico, emocional, físico, sexual o económico.

El objetivo es forzar a la mujer a una mayor disponibilidad hacia el varón en el momento que él lo desee (sexual, atención a sus necesidades, etc). En el caso de que la mujer no cumpla con esas premisas, ante la mentalidad del varón machista, ella puede ser objeto de castigo “merecido”. El castigo puede ser no hablarle, ignorar sus méritos, minimizar sus logros, etc.

Algunos hombres son conscientes de tales maniobras y otros las utilizan con la inconsciencia que ha creado el hecho de considerarlas como normales. Con ello los varones además de reafirmarse en su identidad masculina, buscan instalarse en una situación favorable de poder, de ser objeto de la atención exclusiva de la mujer y de ejercer una actitud paternalista.

Las formas o expresiones leves de Machismo, como las que se han descrito, pueden parecer no dañinas o incluso intrascendentes, pero si se mantienen con reiteración a lo largo del tiempo, ejercen un efecto devastador sobre la mujer, y posteriormente sobre el propio varón, porque en lugar de crear un vínculo con una compañera y cómplice, está creando una adversaria en su  casa.1161036001_910215_0000000002_album_normal

Según Luis Bonino Mendobrebote hay tres categorías de maniobras machistas: las coercitivas o directas, las encubiertas o de control oculto y las de crisis.

1) Maniobras Coercitivas Directas

De este tipo de maniobras las más frecuentes son:

Intimidación. Es una maniobra en la que el varón da indicios de que se va a enfadar si las cosas no son como él quiere. Implica una habilidad en la que el tono de voz y la postura, el comportamiento o cualquier otro indicador verbal o gestual, pueden servir para someter a la mujer. Y para hacerlo creible de vez en cuando se ejerce el maltrato psicológico, sexual,  económico, etc.

Control del dinero como forma de monopolizar el uso o las decisiones sobre el dinero.

Falta de participación en las tareas domésticas, cuando la mujer trabaja fuera de casa. Ésta es una práctica de sobrecarga por omisión.

Uso abusivo de espacio y tiempo para él, lo que tiene como efecto que un alto porcentaje de varones tenga mucho más tiempo libre que la mujer.

Insistencia abusiva. Consiste en obtener lo que se quiere por insistencia con agotamiento de la mujer que acepta  a cambio de un poco de paz.

Imposición de intimidad. Acción unidireccional de acercamiento cuando el varón desea. o seducción forzada cuando quiere sexo.

Apelación a la superioridad de la “lógica varonil” para imponer ideas, conductas o elecciones.

Toma o abandono repentinos del mando de la situación. Es la toma de decisiones sorpresivas sin consultar a la mujer o no tener en cuenta las decisiones de esta.

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